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Test: ¿Sabes hablar correctamente?

Ponemos a prueba tus conocimientos sobre la lengua española, sobre el significado de las palabras y el curioso origen de conceptos tan empleados por los ciudadanos como desconocidos por éstos.

 

 

Un test de español solo para genios del idioma

El español, hablado por más de 495 millones de personas, es la segunda lengua tras el chino mandarín con más hablantes, después de varios años de continuo descenso que registraron el inglés y el chino. Así lo refleja el anuario del Instituto Cervantes.

El español también es el segundo idioma de comunicación internacional tras el inglés. Se calcula que en 2030 el 7,5% de la población mundial será hispanohablante (535 millones de personas), porcentaje solo superado por el chino. Dentro de tres o cuatro generaciones el 10% de la población mundial se entenderá en español y EE.UU.

¿Crees que sabes de español? Vamos a averiguarlo con el siguiente Test.

 

 

8 señales que demuestran que eres Muy Inteligente

Muchas veces pensamos que las personas que son bastante inteligentes tienen una vida un poco más fácil o simplemente que no tienen que pasar por ninguna situación problemática. Siempre les va bien en los estudios sin mucho esfuerzo, o consiguen trabajos bien remunerados rápidamente. Pero no todo es color de rosa para las personas inteligentes, no se puede pensar que todo les llega sin esfuerzo, sino todo lo contrario muy seguramente deben invertir valioso tiempo de sus vidas para desarrollar sus habilidades intelectuales, que en varias ocasiones se traducen en dolores de cabeza o síndromes de ansiedades causados por problemas interiores o del entorno donde se desenvuelven.

Sin embargo, en este artículo no te vamos a hablar de las penurias por las que pasa un genio, sino acerca de las capacidades y cualidades que tienen las personas super inteligentes, así sabrás si tu o alguien que conoces realmente lo es.

1. SOCIALMENTE RARO

Las personas muy inteligentes no siempre saber comportarse en situaciones sociales, es uno de los principales problemas con los que tienen que lidiar, el estar rodeados de una cantidad de personas comienzan a sentirse incómodos y a veces los etiquetan como personas raras. Y es en esos momentos cuando en silencio comienzan a hacerse preguntas de porque los demás se comportan de cierta manera. Muchas veces no saben qué tipo de tema entablar o cómo reaccionar a lo que observan a su entorno, causando en ocasiones estrés y falta de ganas de estar con tantas personas.

2. MUY CRÍTICO

Comúnmente, las personas que son bastante inteligentes resultan ser muy críticas consigo mismas, esto quiere decir que son algo duras y siempre están esperando ser criticados por los demás no les gusta equivocarse y cuando se dan cuenta de un mínimo error que cometan se comienzan a reprochar fuertemente. Pero también son personas que intentan mejorar constantemente y tienen deseos de trabajar y superarse siempre.

3. DIFÍCIL ENAMORARSE

Relationship Troubles

Las personas que son muy inteligentes también se les hace un poco aparatoso enamorarse, esto es porque generalmente son personas muy introvertidas y reservadas para entablar conversaciones o hacer nuevos amigos, además de esto cuando tienen a un posible prospecto de pareja comienzan a analizarlo muy bien, pensando los pro y los contra que traería la futura relación. Todo el tiempo que invierten haciendo esto, hacen pensar a la otra persona que simplemente no están interesados en ellos, por lo que suele terminar mal siempre y cuando la segunda persona tenga suficiente paciencia.

4. PIENSAN TODO EL TIEMPO

El cerebro de las personas sumamente inteligentes siempre está en constante trabajo, ellos se encuentran pensando sobre distintos problemas, escenarios y sus posibles soluciones. Muchas veces podemos creer que están perdidos en el limbo, y la verdad es que se pierden pero en sus propios pensamientos, dan la impresión de ser algo cerrados y callados, aunque la verdadera razón es que están demasiado ocupados con las ideas que navegan en su mente.

5. AMIGOS INTELIGENTES

Las personas súper inteligentes sienten la necesidad de rodearse con personas con los mismos intereses y curiosidades que ellos, además suelen sentirse más a gusto en compañía de este tipo de personas que aparte lo ayuden a explorar su creatividad. Los genios tienen como imán que los hace atraerse casi de forma inmediata, por eso si tu grupo de amigos se encuentra conformado con personas bastante inteligente, existe gran posibilidades que seas uno más con estas características.

6. ABURRIDO EN EL TRABAJO O ESTUDIO

Las personas que son más inteligentes que los demás se aburren fácilmente porque necesitan en su vida esa chispa o reto que los ponga a prueba. Puede que tengan actividades en el trabajo o proyectos pendientes de clases, pero son cosas que para ellos no implica tanto esfuerzo llevándolo al aburrimiento en estas tareas sencillas o rutinarias, es por ello que cuanto más difícil sea el reto más estimulados se mantienen y sienten más deseos de lograrlo.

8. BUSCAN LA PERFECCIÓN

Una de las señales más infalibles de que eres una persona súper inteligente se expresa en la forma en la que enfrentas la vida. Las personas inteligentes son generalmente bastantes perfeccionistas y siempre buscan dar lo mejor de sí mismas, por lo regular no se satisfacen fácilmente. Un ejemplo de esto, si no les gusta como luce su apariencia buscaran la manera de mejorar su alimentación o entrar a un gimnasio con tal de lograrlo, si no les satisface alguna actividad de su trabajo, se dormirán tarde hasta obtener el resultado que esperan. Todo a su alrededor gira en torno a ser mejor todo el tiempo.

8. MANTENERSE INFORMADO

Estar desactualizado no es algo que caracterice a las personas inteligentes, todo lo contrario sienten la necesidad de estar al día con las noticias, informaciones, actualizaciones, e incluso una de las primeras cosas que hacen al levantarse es leer las noticias regionales, nacionales e internacionales. Además también les gusta estar al tanto con la innovación en temas de estudio e intereses particulares. Así que si eres uno de esos que se levantan y piensan en leer el periódico, abrir tu página web favorita de noticias o el noticiero de la tv siéntete como un súper inteligente.

Todo lo que debes saber sobre los sueños lúcidos

¿Se puede aprender a controlar lo que soñamos? ¿Todo el mundo tiene sueños lúcidos? ¿Cuál es su potencial terapéutico? Las últimas investigaciones responden estos interrogantes

¿Qué son los sueños lúcidos?

Controlar los propios sueños y vivir en ellos aventuras imposibles en la vida real es una idea tentadora que incluso se ha llevado al cine. Sin embargo, algunas personas pueden hacerlo porque tienen un tipo de sueños llamados lúcidos y son conscientes de estar soñando. A veces, incluso pueden desempeñar un papel activo y se convierten en directores de la película de sus sueños, cuyo guión pueden ir improvisando a capricho. En ocasiones, tienen la sensación de despertar dentro del sueño y saber que pueden seguir soñando. Pueden hacerlo porque su lóbulo frontal no está totalmente dormido.

Se trata de un estado intermedio entre el sueño, donde la consciencia casi se desconecta, y la vigilia, donde está a pleno funcionamiento. Y tienen lugar durante la fase REM, en la que se dan las ensoñaciones. Algunas personas que participan en experimentos son capaces de indicar a los investigadores, mediante una señal pactada, cuándo los están experimentando. Y los investigadores pueden corroborar si es cierto por sus ondas cerebrales. Esta capacidad supone que durante el sueño recuerdan la señal pactada mientras duermen, lo que requiere un cierto grado de consciencia.

¿Por qué se producen?

La consciencia no se desconecta del todo mientras dormimos. Siempre hay un bajo nivel que nos puede hacer despertar cuando oímos algo significativo, nuestro nombre o un ruido. Pero en el sueño lúcido la actividad cerebral aumenta, especialmente en la parte frontal del cerebro, que está relacionada con la actividad cognitiva. Se puede medir porque aparecen ondas cerebrales en la banda gamma, como explicaba a ABC, Ursula Voss, catedrática de psicología de la Universidad de Bonn, experta en este tipo de suñeos.

Cuanto más rápida es esa actividad gamma, mayor será el procesamiento cognitivo en general. Es lo que ocurre cuando estamos pensando. Por el contrario la actividad gamma es muy baja en el sueño profundo. Sin embargo, en el sueño lúcido aparece también esta actividad, aunque en menor medida que durante la vigilia.

¿Son frecuentes?

Los adultos rara vez los tienen. Hay mucha literatura esotérica al respecto. Muchas personas en internet aseguran que son lúcidas, pero en el laboratorio se comprueba que no es cierto. Aparte de otros indicadores, se registra la actividad gamma, de alta frecuencia, común a la vigilia. Esta actividad no la tenemos al nacer, es adquirida y aumenta con la capacidad cognitiva. Cuanto más inteligentes seamos, más actividad gamma tenemos., explica Úrsula Voss

Son mucho más frecuentes entre los 10 y 19 años, en especial entre los niños más inteligentes. A menudo empiezan a soñar de una manera lúcida cuando tienen pesadilla, como autodefensa. Es posible que los sueños lúcidos se den porque las redes neuronales están en desarrollo, y por accidente se pueden activar durante la noche las que están implicadas en la consciencia. Si coincide con una pesadilla, el niño se da cuenta de que está soñando, y si son frecuentes aprenden a cambiar el contenido del sueño. Es una aplicación terapéutica.

El cerebro de los soñadores lúcidos es diferente

Neurocientíficos del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano en Berlín y el Instituto Max Planck de Psiquiatría, en Munich, han comparado las estructuras cerebrales de las personas que tienen sueños lúcidos de forma habitual y los que no los tienen nunca o casi nunca. Sus resultados se acaban de publicar en “The Journal of Neuroscience”.

Y lo que han descubierto es que, la corteza prefrontal, el área del cerebro que permite la autorreflexión, es más grande en los soñadores lúcidos que en los que no los experimentan nunca o casi nunca. Lo que hace pensar que posiblemente son más autorreflexivos cuando están despiertos. Probablemente, especulan, el sueño lúcido está estrechamente relacionado con la capacidad humana de autorreflexión, que se conoce como metacognición.

Pero algunos psicólogos de orientación psicoanalítica le darían otra explicación: las personas que tienen sueños lúcidos tienen un control muy rígidos de sus acciones, una característica que aparecerían también en los sueños, en los que son capaces de intervenir. Una hipótesis también es plausible, puesto que en la corteza prefrontal, la que según este estudio tienen más grande los soñadores lúcidos, se graban las normas sociales y morales…

¿Se pueden entrenar estos sueños?

Los foros de Internet y los blogs están llenos de instrucciones y consejos sobre la forma de conseguir el sueño lúcido. Pero la realidad es que no es fácil lograrlo, lleva hasta seis meses y no todos los consiguen, para disgusto de algunos neurocientíficos, que se sirven de este tipo de ensoñaciones para investigar cuestiones tan escurridizas como la consciencia.

Según Stephen LaBerge, autor de “Explorando el mundo de los sueños lúcidos” y probablemente uno de los mayores expertos en la materia, la frecuencia de estos sueños aumenta si se entrena a las personas en detectar los contenidos absurdos de los sueños, que habitualmente nos parecen normales mientras soñamos. Esto ayudaría a reconocer que estamos soñando, la característica de los sueños lúcidos.

Los neurocientíficos del Max Planck quieren darle una vuelta al asunto para saber si las habilidades metacognitivas, de autorreflexión, se pueden potenciar mediante este tipo de sueños. Tienen la intención de entrenar a los voluntarios en sueños lúcidos para examinar si esto mejora la capacidad de autorreflexión. Aunque quizás fuese más fácil hacerlo a la inversa, entrenar la capacidad de autorreflexión y ver si con ello se favorecen los sueños lúcidos…

Se pueden provocar por estimulación cerebral

El equipo de la psicóloga Ursula Voss, experta en este tipo de sueños, ante la dificultad de entrenar sujetos para sus investigaciones, se planteó inducirlos. Y logró en mayo del año pasado. Para ello estimularon el cerebro con ondas gamma durante la fase REM del sueño. Sus resultados los publicaron en las revista “Nature Neuroscience”.

A través de electrodos en el cuero cabelludo lograron, mediante una técnica llamada estimulación transcraneal de corriente alterna (tACS por su sigla en inglés), que los 27 voluntarios tomaran consciencia de que estaban soñando. Voss no prevé un mercado comercial para los dispositivos de sueños lúcidos. Y advierte de que los que se venden en la actualidad no funcionan bien, y los que estimulan el cerebro, como el del estudio, deben ser supervisados siempre por un médico.

Aplicaciones terapéuticas

Provocar este tipo de sueños artificialmente podría ayudar a tratar trastornos tan frecuentes como la depresión, la ansiedad o el trastorno de estrés postraumático (TEP), explicaba en Nature Neuroscience la Jessica Payne, del Departamento de Psicología, Memoria, Estrés y Sueño de la Universidad de Notre Dame (Indiana).

Las pesadillas recurrentes que se producen en estos trastornos, especialmente en el TEP, podrían modificarse a voluntad si las personas afectadas fueran conscientes de que están soñando, y podrían cambiar el final por otro menos traumático.

Urusula Voss quiere ver su efectividad en la esquizofrenia, donde el lóbulo frontal está menos activado y quizás entrenar en lucidez podría ayudar a distinguir entre alucinaciones y realidad. Las áreas corticales activas durante un sueño lúcido se superponen con las regiones del cerebro que están deterioradas en los pacientes no son conscientes de su enfermedad, según un estudio.

En otro ámbito, los sueños lúcidos tienen que ver con el pensamiento abstracto y se abre la posibilidad de enseñar esta técnica a niños de niveles académicos más bajos, porque quizá les ayude a llegar a un nivel de abstracción mayor.

Las personas con narcolepsia tienen más sueños lúcidos

Hacerse cosquillas a uno mismo no es posible. De ahí que los científicos se fijen en esta curiosidad como una ejemplo de atenuación sensorial en acciones llevadas a cabo por uno mismo. Pero hay excepciones, como cuando despertamos en la fase REM del sueño, según un artículo publicado en “Frontiers in Human Neuroscience” hace unos meses, que sí se consigue. Se preguntaban si en los sueños lúcidos pasaría lo mismo y para veriguarlo, los investigadores pidieron a los participantes que evaluaran sus sensaciones al hacerse cosquillas a sí mismos mientras estaban despiertos, lo imaginaban o experimentaban un sueño lúcido.

Sus resultados, explican, indican que la diferencia entre hacerse cosquillas a uno mismo y las cosquillas hechas por otros se borran en los sueños lúcidos. Lo que les lleva a la conclusión especulativa de que en los sueños lúcidos la atenuación sensorial para las cosquillas “de producción propia” se extiende a los personajes que aparecen en el sueño, que también quedan incapacitados para hacer cosquillas a otros. No hay nada perfecto…

¿Dejan huella en el cerebro?

La revista “Medical Hypotheses” describe el caso de un paciente con dolor crónico desde hacía 22 años y 2 años de tratamientos biopsicosociales sin resultado. Sin embargo, sufrió una remisión completa del dolor después de un sueño lúcido. Los autores proponen para explicarlo que la reorganización del sistema nervioso central (la plasticidad neural) es un posible mecanismo para explicar el beneficio terapéutico de los tratamientos multidisciplinares, y puede establecer un marco para la reparación de los nervios dañados que provocan el dolor resistente al tratamiento. Y lo sorprendente es que en este caso deducen que se esa plasticidad ha tenido lugar a través de un sueño lúcido… De ser así, los sueños lúcidos dejarían huella en el cerebro

Clonación: ¿Qué es y qué aplicaciones tiene?

¿Qué sabes realmente sobre la clonación? Existen muchos mitos alrededor de esta técnica, sus orígenes y su alcance. En vista del avance de ciencia y la tecnología, es importante saber distinguir entre la realidad y la imaginación. A continuación, repasaremos algunos aspectos importantes para aclarar qué es la clonación y qué aplicaciones tiene.

¿Qué es un clon?

El término clon procede del griego κλών que significa rama, esqueje y se utilizaba para referirse a cualquier organismo engendrado asexualmente(sin que exista fecundación) y cuya información genética proviene de un único progenitor, no de la combinación de los genes del padre y de la madre.

Si nos referimos al ámbito de la ingeniería genética, clonar es aislar y multiplicar en un tubo de ensayo un determinado gen o, en general, un trozo de ADN.

Empleando una acepción más amplia, un clon es una copia exacta de su original biológico. No constituye una manipulación genética ya que no se altera el ADN del individuo engendrado. En contraposición a la reproducción asexual, a partir de la cual se generan clones, la reproducción sexual implica la participación de dos progenitores.

En los animales superiores, la única forma de reproducción es la sexual. Cada progenitor aporta un gameto (óvulos y espermatozoides), los cuales fusionan su material genético dando lugar al cigoto, proceso conocido como fecundación.

En seres humanos, los clones idénticos se conocen como gemelos monocigóticos o univitelinos. Son el resultado de la fisión de un embrión temprano dando lugar a dos individuos idénticos del mismo sexo. La probabilidad de que esto ocurra de forma natural en base al total de nacimientos en una población es de aproximadamente un 0,4%.

Los mellizos, por el contrario, no constituyen copias idénticas de un mismo individuo. Se originan como consecuencia de la fecundación de dos o más óvulos por distintos espermatozoides. En este caso, los individuos pueden ser de igual o diferente sexo. La probabilidad de que ocurra de forma natural es de un 0,6%, algo mayor que en el anterior caso pero aun así muy baja.

Tipos de clonación

En cuanto a la clonación artificial que se puede realizar en un laboratorio de modificación genética —como hemos dicho antes, clonar no implica la manipulación del material genético, que no nos confunda el término— podemos distinguir entre tres tipos:

  • Clonación por partición de embriones tempranos. Constituye la analogía con la gemelación natural explicada anteriormente. Es preferible emplear la expresión gemelación artificial y no debe considerarse como clonación en sentido estricto. Ocurre naturalmente en plantas e invertebrados.
  • Clonación verdadera. Consiste en transferir el núcleo (orgánulo de una célula eucariota que contiene la información genética) de una célula de un individuo ya nacido a un óvulo o cigoto al que previamente se le ha extraído el núcleo (enucleación).Este tipo de clonación da lugar a individuos casi idénticos entre sí y muy parecidos al donante de la célula que aportó la información genética.El primer científico que demostró que esto era posible fue John Gurdon en 1970, el cual clonó a una rana empleando el núcleo de una célula de la piel y transfiriéndoselo a un óvulo enucleado de otro individuo de la misma especie. Otro ejemplo es el sonado caso de la oveja Dolly, clonada en 1997 en el instituto Roslin de Edimburgo.
  • Paraclonación. Es similar al proceso de clonación verdadera. La única diferencia es que en este caso el núcleo que contiene el material genético del individuo que se desea clonar procede de un blastómero (etapa embrionaria temprana) o de células fetales en cultivo. Es decir, el progenitor de los clones es el embrión o feto.

Utilidad terapéutica de la clonación

En primer lugar, la clonación y experimentación con seres humanos está totalmente prohibida en Europa y en la mayor parte del mundo a raíz del Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina  impulsado por el Consejo de Europa y celebrado en 1997.

En dicho acuerdo, se establecieron nuevos criterios para la promoción y defensa de los derechos humanos en referencia a los avances de la biomedicina. España ratificó este mismo convenio dos años más tarde en Oviedo, pasando a ser conocido con el nombre de: Convenio de Oviedo.

Pese a ello, no son pocas las evidencias de las utilidades terapéuticas de la clonación. Sin embargo, el proceso implica generar embriones que posteriormente serán descartados, por lo que aun hoy en día es un tema de debate y actualidad entre la comunidad científica.

Entre las muchas utilidades de la clonación, destacan la obtención de células madre pluripotentes con objeto de diferenciarlas posteriormente a tejidos sanos que puedan utilizarse para trasplantes. Otro ejemplo sería la obtención de células madre hematopoyéticas con objeto de curar defectos del sistema inmunológico.

De hecho, este fue el objetivo de un ensayo realizado en ratones hace casi dos décadas. En él se consiguió reparar parcialmente el sistema inmunológico de ratones inmunodeficientes gracias al trasplante de células madre hematopoyéticas obtenidas a partir de embriones clónicos.

A día de hoy no son pocas las demostraciones del potencial de la clonación terapéutica. Teóricamente, podría curarse casi cualquier enfermedad no congénita empleando este tipo de técnicas.

Si además incluimos en el proceso la manipulación genética de las células madre obtenidas a partir de embriones clónicos podríamos, incluso, hacer frente a enfermedades congénitas genéticas como la anemia falciforme, la hemofilia o la diabetes mellitus.

Esto puede cambiar el futuro de los niños con síndrome de Down

Dos veces al día, 70 niños con síndrome de Down de Madrid, Sevilla, Santander, Barcelona y París repiten la misma rutina: en el desayuno y en la merienda se toman un batido muy especial con sabor a chocolate. Esa golosina diaria esconde un compuesto farmacológico que mantiene esperanzado a buena parte de la comunidad científica. Se llama epigalocatequina galato y es un polifenol presente en el té verde que podría mejorar la función cognitiva y la autonomía de las personas con una copia extra en los genes del cromosoma 21.

El resultado de este ensayo clínico, que financia la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación Jérome Lejeune, podría animar a dar este tratamiento desde la infancia, cuando el cerebro aún es una esponja para absorber conocimiento y habilidades. Hace dos años otra investigación demostró su eficacia y seguridad en jóvenes y adultos de entre 16 y 34 años. Los participantes mejoraron su memoria de reconocimiento visual, la atención, el autocontrol y la autonomía en su vida diaria.

Era la primera vez que un compuesto demostraba que se podía modificar la historia natural del síndrome de Down. La mejoría era visible en los test psicológicos, en pruebas de imagen, donde se veía un aumento de las conexiones cerebrales, lo que sugiere una mayor capacidad para procesar la información. Y, lo más importante, tuvo un reflejo en su vida real. Mejoraron su capacidad para organizarse, desplazarse solos en transporte público, calcular el tiempo, planificar su vida y no se bloqueaban tanto ante imprevistos. En definitiva, eran más independientes.

Desde pequeñitos

Hubo beneficios pese a que en la edad adulta el cerebro ya está completamente desarrollado y la plasticidad es menor. “Ahora la pregunta a la que queremos responder es qué ocurre si les damos el tratamiento desde pequeñitos, cuando el cerebro aún está en plena efervescencia”, explica a ABC, Rafael de la Torre, coordinador del nuevo ensayo clínico. El nuevo trabajo está testando el compuesto natural en niños de 6 a 12 años con síndrome de Down y un grupo reducido de niños con el síndrome de X-Frágil, una de las formas más comunes de discapacidad intelectual de origen genético.

Más autónomos a los 40

“Estás enfermedades se gestan desde el útero. Así que cuanto antes empecemos a tratarla más oportunidades tendremos. Confiamos en que con esta ayuda los chicos estén más despiertos, sean más autónomos en su vida diaria, pero sobre todo que mantengan esta ganancia cuando tengan 40 años”, aventura De la Torre, también director del programa de investigación en Neurociencias del Instituto Hospital del Mar (IMIM).

¿Sería posibile que pudieran ir a la Universidad y hacer estudios superiores? “Si lo logran, genial, aunque creo que ya sería un gran objetivo ayudarles con problemas más primarios, como vivir solos, tener pareja o conseguir un trabajo”, apunta el investigador del IMIM. Este centro coordina la nueva investigación en la que también participan el Hospital Niño Jesús (Madrid), Marqués Valdecilla (Santander), el Instituto Hispalense de Pediatría (Sevilla) y el Instituto Jérome Lejeune (París).

El ensayo clínico comenzó el pasado mes de febrero y está previsto que tomen el batido durante diez meses. Además de la bebida chocolateada que camufla el amargor del té verde, los niños deberán hacer un trabajo de estimulación cognitiva diario. Si todo va bien, los niños con síndrome de Down tomarían este tratamiento en su primera infancia durante un tiempo, no toda su vida. La idea es que el compuesto farmacológico les ayude a adquirir conocimientos y a retenerlos, a tener una base de aprendizaje que les será útil para el resto de su vida. «Como aprender a montar en bicicleta. Lo hacemos de niños y nunca olvidamos cómo se hace», apunta el responsable del estudio.

Investigación española

La investigación empezó hace años en el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona. La primera pista la facilitó una proteína cuya acumulación provocaba alteraciones en el cerebro de la mosca del vinagre. Esta proteína -Dyrk1A- impide a las personas con Down tener la plasticidad cerebral necesaria para desempeñar procesos de aprendizaje. Así que tras las las moscas, buscaron una fórmula para neutralizarla en el cerebro de ratones. Descubrieron que el compuesto del té verde funcionaba y el siguiente paso fue demostrar su teoría en pacientes reales. Se decidió empezar con jóvenes adultos para no tener solo las sensaciones de los padres -demasiados esperanzados para dar información objetiva-. Hace dos años los resultados positivos se publicaron en la revista “Lancet Neurology”.

Isabel formó parte de aquel grupo de voluntarios, cumplidos los 20 años. “Su mejoría fue sutil porque ella ya era bastante autónoma. Cogía sin dificultad metro, tren, autobuses. Tras el tratamiento mejoró bastante en concentración, atención, memoria… En el colegio se lo notaron y también observábamos cambios en la familia en pequeños detalles”, explica su madre Leonor

Fuente: abc.es

La importancia de “lo que digo” y “cómo lo digo”

Del libro “Padres Tóxicos” (2014) José Luis Canales

“No te van a querer ni los perros”, era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal.
Primero, venía el pellizcón, y después, como de remate, esta frase punzante, aguda.
Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas…


“¿Quién quiere otra torta de jamón?”, preguntó Carlos en el cumpleaños de su hija.
Ella estaba festejando sus 19 y él se había ofrecido de asador. “¿Quién quiere otra torta de jamón?”, insistió. “Vos no, mi amor, que estás muy gorda”, fue la frase que disparó delante de todos sus amigos.
Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.


“Vamos, no seas mariquita”, le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la pileta porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. “Mariquita, mariquita”, le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. (Y nunca, en 34 años de vida, apoyó sus labios en los labios de una mujer.)


“Eres un elefante dentro de la clase”, le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año del secundario. Ella venía de un primario impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando –terapia mediante– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.


El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante; él, detrás. “Tu culo me tapa todo el sol”, fue la frase que eligió él para hacer un chiste.
Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.


Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida. Frases de mierda. No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí… rondando, para reaparecer sin previo aviso.

Son frases que, cuando las contás, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recordás mal… Entonces descubrís la crudeza de esas palabras.

Lo bueno es que un día, porque ese día –créanme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, te haces un sana, sana, colita de rana y descubrís que no fueron dichas con odio, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases

 Y entonces llega el perdón. Y perdonamos.

Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión.

Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: “Tengo frío, tráeme una toalla”, de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros…

Tratemos de pensar antes de hablar… ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y hasta a veces no salen…